Sábado en la noche... Ambiente propicio para la rumba! Quién no quiere echarse una partida de dominó con los amigos de siempre... Cerveza, comida, un roncito, más dominó... ¡Sale la cochina!!! Agustín es un hombre serio, bien plantado, con una capacidad de trabajo asombrosa. Sus amigos lo respetan porque nunca dice algo fuera de lugar, sin embargo, cuando Agustín se faja en una partida de dominó con sus carnales, no hay quien lo pare, y esa noche de sábado, además cumpleaños uno de sus mejores amigos.
La partida comenzó temprano. 5 de la tarde y ya todo estaba decretado... - Dame una fría Gilberto, que el avión pasó hace horas - comentaba animoso Agustín. Y es que entre amigos hay que darse el gusto de liberarse. Las horas pasaron sin darse cuenta, piedras venía e iban, una parrillita calmó el hambre tipo 12 de la noche, un poco de ron, al fondo Héctor Lavoe canta para siempre... Cuándo llegará el día de mi suerte... Y de alguna manera todos nos enlazamos con ese coro.
A las 2 de la mañana Agustín se percata de la hora y da por terminada esta afanosa visita que lo deja con varios triunfos y fichas ahorcadas, una indigestión en camino... y algunos mililitros de alcohol en la sangre. Agustín está tranquilo, no se siente mareado y ni siquiera se le pegan las palabras. Está lo que se diría en buen criollo, sabrosón. Consciente de que debía tomar el volante, había dejado de beber hace un rato, así que no representa un peligro el que se vaya manejando a su casa. Si viviera en Estados Unidos, o algún país europeo se la hubiese pensado, pero en Venezuela... No pasa nada!
Agustín toma el auto, y adereza el camino, con Maelo, por aquello de que ... si yo no vuelvo mi negrita se desvelará, no se acostará... La ruta se hace muy rápido, a esa hora de la madrugada no hay peregrinos en el camino, así que en muy poco tiempo, Agustín ya está cerca de su hogar. Debe cambiarse de canal, para poder tomar la salida que le corresponde, practica la maniobra que ha hecho desde hace más de 25 años, desde que su papá lo enseñó a manejar en Fairlane 500. Mira de un lado, mira para el otro, y de frente, sin que él se percate, un carro accidentado y estacionado en el medio de la vía... Choque, golpe, porrazo... Estoy bien, o por lo menos eso creo.
Agustín mira hacia adelante y se preocupa por los que están en el otro auto. Un carro pequeño, mucho menos resistente que el suyo. Baja con angustia y miedo, no quisiera encontrarse con una escena de esas que no pueden olvidarse jamás. Cuando va caminando hacia el otro carro se le acercan dos personas que han salido de la nada... -Maestro, ¿se encuentra bien?- - Eso creo amigo, pero me preocupan los del otro carro-
- No se preocupe maestro, ya los vamos a revisar, pero antes, haga el favor y nos entrega todo lo que tiene, y eso si, se queda calladito, porque usted ve esto que tengo en la mano... Yo la llamo la poderosa, no vaya usted a quererse enfrentar a ella-, el individuo que lo dice le muestra a Agustín un arma, muy oscura y grande. Agustín no podría decir si es revolver o pistola, si es verdadera o falsa, sólo sabe que no puede contra eso.
- Tranquilo pana ya te doy todo, pero considera que acabo de chocar- señala Agustín con un toque de ingenuidad, -Si considerado es que estoy siendo, porque desde hace rato que te hubiese quebrao si no es porque chocaste-. Agustín con resignación entrega su billetera, y le dice que no tiene más nada, que ni siquiera tiene el celular.
-Ahora vamos a revisar a los otros, para ver cómo están, y qué nos van a dar- El malandro le hace señas a Agustín para que se acerquen al otro carro. Dos muchachos un tanto perturbados están aun adentro, no le ha pasado nada con el choque, pero pronto se dan cuenta que no toda la suerte estaba con ellos. La escena se repite... Dame lo que tienes, casi no tengo nada, no te pongas comiquita, aquí tienes todo. Una rutina muy bien conocida por todos los que vivimos en esta ciudad tomada por la impunidad.
Los sospechosos habituales se marchan y Agustín siente un alivio, le dice a los muchachos del otro carro, que deben conseguir una grúa porque su auto no funciona. Están allí a la expectativa, cuando aparacen dos personas más, se acerca a Agustín para asegurarse que está bien -señor, ¿cómo se siente? ¿Está herido? - No amigo, estoy bien, pero me acaban de asaltar- Agustín repite su clamor de ingenuidad.
-Ay maestro, que vaina, pero no le quitaron todo, ahí tiene su reloj así que me lo puede dar -... Agustín no está seguro de lo que ha escuchado, ¿el reloj? ¿Me están asaltando de nuevo? Si Agustín, es el segundo asalto de tu noche, no todo estaba escrito a pesar de que así lo parecía. El segundo turno de pillos hace su rutina, y termina de sacarles a Agustín y los otros muchachos todo lo poco que ya les quedaba.
Por fin aparece una grúa, que se lleva a Agustín y su auto hasta un puesto de la policía de tránsito. Allí Agustín relata su historia ante unos funcionarios un tanto grises, soñolientos y con una indiferencia mortal. El jefe de los policías, le dice con frialdad que ya está bueno de historias, que hay que levantar el expediente - Amigo pero usted está tomado, así que tenemos que hacerle la prueba del alcoholímetro-, señala el funcionario tratando de poner un tono de seriedad en el asunto. Agustín que se sabe bebido, les dice con resignación que va a salir alterado, que él ha tomado pero está consciente. Sin más, o como diría mi madre, sin solución de continuidad, el funcionario lanza su sentencia - Vamos a hacer algo, dame 4 mil Bs. y lo dejamos así -. Esto no puede ser cierto, piensa Agustín, esta gente debe estar burlándose de mi.
- Cómo que 4 mil bolívares! ¿Usted se volvió loco? me acaban de asaltar dos veces, no tengo nada, y ¿usted me pide dinero??? - Con la misma cara de indiferencia que lo ha acompañado desde el momento en que Agustín entró a la oficina, el funcionario le dice - me paras ese tonito ahí, no te me alces porque pierdes. Ya te dije dame 4 mil bolívares y dejamos esto así, porque este choque te va a salir más caro que eso, y si yo pongo en el informe que estabas bebido, el seguro no te va a pagar la reparación- Un argumento demoledor, contra el que ni la más fuertes de las éticas puede. Cuando se vive al borde de la navaja, las fronteras de lo legal se nos desdibujan en muchas ocasiones, y no sólo para aquellos que han convertido en el delito en su forma de vida.
Concluyo la historia con una pregunta ¿qué habrías hecho tu?
viernes, 19 de junio de 2009
viernes, 5 de junio de 2009
Un cuento
Es un día cualquiera en una funeraria de esas que están destinadas para aquellos que tienen poco, ubicada en cualquier ciudad del tercer mundo. Hay un grupo de personas reunido junto al féretro.
Una mujer entrada en edad se acerca y llora desconsoladamente - Ay mi hijo amado!!! Tanto que luchamos juntos, tu con tus estudios, tu deporte, ya no queda nada de eso, que voy a hacer tan sola!-.
Otra mujer le pasa un brazo por la espalda y le dice -Comadre no se ponga así, el Señor se lo llevó y ahora está mejor allá con él... Usted algún día se reunirá con Feliciano-. La madre con furia se voltea y la mira a los ojos... - Comadre, por qué matarlo, si el teléfono que tenía era barato, nunca servía. Además cualquiera tiene un teléfono mejor que ese-.
Varios de los asistentas lloran. Hay una mujer joven que no puede contenerse y sus sollozos suben de volumen inundando la sala de desperanza y desconsuelo... Ella es Eurídice, la novia de Feliciano, que junto a él estaban planificando el matrimonio que se efectuaría en el mes de agosto, sin mucho lujo, pero si estaban pensando en una fiesta, donde todo el mundo pudiese bailar y echarse sus traguitos.
La gente sigue llegando y entregándole el pésame tanto a la madre como a Eurídice, nada de lo que se les diga puede calmar el dolor de quedarse sin alguien que se ama. Hoy Feliciano no está porque "otros" quisieron algo que él tenía, y al final pensaron que su vida valía menos que el teléfono móvil más barato del mercado.
Murmullos en la sala la gente comenta, la gente habla y se lamenta, porque además de todo el dolor que significa la muerte, en esta ciudad no todos los muertos son iguales. Varios hombre en un rincón, hablan de cómo tuvieron que esconderle a la funeraria el hecho de que Feliciano murió a causa de un disparo -No vale, esto fue terrible, hubo que hacer magia, porque las funerarias no están aceptando a los muertos por balas-. Otro hombre que escucha pregunta -¿Y eso por qué?-... - Porque si el muerto era un malandro, seguro vienen a buscarlo para asegurarse que está muerto, y aprovechan para robar y cobrar otras cuentas pendientes. Ya ha pasado en muchos casos-.
Así es la dinámica en las ciudades violentas. Vivir y morir, no es igual para todo el mundo.
Se acerca la hora de rezar, las mujeres de más edad ya tienen sus Rosarios en la mano, la madre casi no puede mantenerse en pie... Comienza el primer misterio... Sin pecado concebido.
Desde la puerta de la funeraria se escucha un rumor de motocicletas, frenos y arremetidas. Cuatro hombres de contextura fuerte, eso si, nunca tan fuerte como el armamento que portan, han entrado en la sala. Amparados por el anonimato de las capuchas, demuestran todo su coraje empujando a los presentes. El líder del grupo acalla las voces y en tono destemplado, como quien va a iniciar un mitin político dice - Buenas noches a la concurrencia - dirigiéndose a las mujeres que más lloran - señoras mi sentido pésame... resulta y acontece que un compañero de labores nuestro lo mataron hace 4 horas, y somos gente pobre ... bueno como ustedes, es decir somos la misma gente-.
La madre de Feliciano sacando fuerzas de alguna esquina de su corazón o de su estómago, le dice al líder del grupo - Ay mijo, por favor, déjeme velar a mi hijo en paz-. El malandro con mucha educación y firmeza responde - Claro señora! No faltaba más, nuestra intención no es saboterale el velatorio, lo nuestro aquí es otro asunto, necesitamos el ataúd, así que nosotros nos lo llevamos y usted vela a su muerto tranquilita!!-.
La declaración del delicuente líder deja atónitos a los presentes que se quedan paralizados mientras los otros 3 individuos cargan al cadáver, lo sacan del féretro, lo depositan en el suelo, y con la misma decisión levantan el ataúd y se lo llevan fuera de la funeraria. Nadie hizo nada, nadie podía hacer nada... Que puede hacer uno frente a la dimensión de un hecho como éste.
El jefe de los asaltantes de féretros, le dio unas palmadas en el hombro a la madre de Feliciano diciéndole-Llórelo bastante señora que a la gente buena hay que llorarla, a gente como yo no lo llora nadie-. La madre sólo pudo atinar a responder - mijo, pero no me deje a Feliciano en el piso-... -Claro señora, disculpe a mis muchachos-, y silbando llamó a los otros 3, que sin ningún problema levantaron el cadáver y lo dejaron sobre la plataforma donde antes estaba el ataúd.
El líder se despidió, y todos se marcharon, dejando a su paso una tierra arrasada por el estupor.
Esto que les he contado, hubiese querido que fuese obra de una imaginación inaudita, porque podría significar que tengo madera de novelista, pero lamentablemente no fue así. Este relato que les he narrado, ocurrió, palabras más, palabras menos, pero fue real, y yo aun no tengo palabras para describir lo que siento al respecto... Como siempre algo de ayuda de quien guste comentar, será bien recibida.
Una mujer entrada en edad se acerca y llora desconsoladamente - Ay mi hijo amado!!! Tanto que luchamos juntos, tu con tus estudios, tu deporte, ya no queda nada de eso, que voy a hacer tan sola!-.
Otra mujer le pasa un brazo por la espalda y le dice -Comadre no se ponga así, el Señor se lo llevó y ahora está mejor allá con él... Usted algún día se reunirá con Feliciano-. La madre con furia se voltea y la mira a los ojos... - Comadre, por qué matarlo, si el teléfono que tenía era barato, nunca servía. Además cualquiera tiene un teléfono mejor que ese-.
Varios de los asistentas lloran. Hay una mujer joven que no puede contenerse y sus sollozos suben de volumen inundando la sala de desperanza y desconsuelo... Ella es Eurídice, la novia de Feliciano, que junto a él estaban planificando el matrimonio que se efectuaría en el mes de agosto, sin mucho lujo, pero si estaban pensando en una fiesta, donde todo el mundo pudiese bailar y echarse sus traguitos.
La gente sigue llegando y entregándole el pésame tanto a la madre como a Eurídice, nada de lo que se les diga puede calmar el dolor de quedarse sin alguien que se ama. Hoy Feliciano no está porque "otros" quisieron algo que él tenía, y al final pensaron que su vida valía menos que el teléfono móvil más barato del mercado.
Murmullos en la sala la gente comenta, la gente habla y se lamenta, porque además de todo el dolor que significa la muerte, en esta ciudad no todos los muertos son iguales. Varios hombre en un rincón, hablan de cómo tuvieron que esconderle a la funeraria el hecho de que Feliciano murió a causa de un disparo -No vale, esto fue terrible, hubo que hacer magia, porque las funerarias no están aceptando a los muertos por balas-. Otro hombre que escucha pregunta -¿Y eso por qué?-... - Porque si el muerto era un malandro, seguro vienen a buscarlo para asegurarse que está muerto, y aprovechan para robar y cobrar otras cuentas pendientes. Ya ha pasado en muchos casos-.
Así es la dinámica en las ciudades violentas. Vivir y morir, no es igual para todo el mundo.
Se acerca la hora de rezar, las mujeres de más edad ya tienen sus Rosarios en la mano, la madre casi no puede mantenerse en pie... Comienza el primer misterio... Sin pecado concebido.
Desde la puerta de la funeraria se escucha un rumor de motocicletas, frenos y arremetidas. Cuatro hombres de contextura fuerte, eso si, nunca tan fuerte como el armamento que portan, han entrado en la sala. Amparados por el anonimato de las capuchas, demuestran todo su coraje empujando a los presentes. El líder del grupo acalla las voces y en tono destemplado, como quien va a iniciar un mitin político dice - Buenas noches a la concurrencia - dirigiéndose a las mujeres que más lloran - señoras mi sentido pésame... resulta y acontece que un compañero de labores nuestro lo mataron hace 4 horas, y somos gente pobre ... bueno como ustedes, es decir somos la misma gente-.
La madre de Feliciano sacando fuerzas de alguna esquina de su corazón o de su estómago, le dice al líder del grupo - Ay mijo, por favor, déjeme velar a mi hijo en paz-. El malandro con mucha educación y firmeza responde - Claro señora! No faltaba más, nuestra intención no es saboterale el velatorio, lo nuestro aquí es otro asunto, necesitamos el ataúd, así que nosotros nos lo llevamos y usted vela a su muerto tranquilita!!-.
La declaración del delicuente líder deja atónitos a los presentes que se quedan paralizados mientras los otros 3 individuos cargan al cadáver, lo sacan del féretro, lo depositan en el suelo, y con la misma decisión levantan el ataúd y se lo llevan fuera de la funeraria. Nadie hizo nada, nadie podía hacer nada... Que puede hacer uno frente a la dimensión de un hecho como éste.
El jefe de los asaltantes de féretros, le dio unas palmadas en el hombro a la madre de Feliciano diciéndole-Llórelo bastante señora que a la gente buena hay que llorarla, a gente como yo no lo llora nadie-. La madre sólo pudo atinar a responder - mijo, pero no me deje a Feliciano en el piso-... -Claro señora, disculpe a mis muchachos-, y silbando llamó a los otros 3, que sin ningún problema levantaron el cadáver y lo dejaron sobre la plataforma donde antes estaba el ataúd.
El líder se despidió, y todos se marcharon, dejando a su paso una tierra arrasada por el estupor.
Esto que les he contado, hubiese querido que fuese obra de una imaginación inaudita, porque podría significar que tengo madera de novelista, pero lamentablemente no fue así. Este relato que les he narrado, ocurrió, palabras más, palabras menos, pero fue real, y yo aun no tengo palabras para describir lo que siento al respecto... Como siempre algo de ayuda de quien guste comentar, será bien recibida.
jueves, 4 de junio de 2009
Si no yo, quién?
Si no yo, quién arregla ésto? Si no yo, quién resuelve los problemas del país? Si no yo, quién promueve el desarrollo y la participación? Si yo no, quién... Esta frase, que no necesariamente es gramaticalmente correcta, se ha convertido en un estándar en muchas partes. El personalismo, unido con el voluntarismo, dos ismos muy peligrosos no sólo en política sino en casi todas las esferas de la vida se han apoderado de nosotros, convirtiéndonos en una masa amorfa de todo poderosos dispuestos a rebatir cualquier idea, o a no implementar alguna solución que pase por coordinar o delegar en otro.

El síndrome del "si no yo quién" se riega por el mundo casi tan rápido como la gripe AH1N1, desbastando territorios y dejando tras de sí, soledad, ineficiencia, represión, autoritarismo y violencia.
Mi amigo Calvín, un genio incomprendido retrata exactamente cómo se comporta un típico espécimen que sufre del "si no yo, quién"

lunes, 1 de junio de 2009
Primer día... Esto promete
5:30 am Sonido despertador... Sueño aun en confusión... Levantarse a este diario acontecer de nuestras almas. Un día como otro, o quizás otro día, aun no lo se bien. Amaneció hace mucho a pesar de que apenas son las 5:30 de la mañana, mala hora para pensar y ponerse intenso.
No importa, el día promete y frente a la amenaza de volver al pasado, re-editando los telemaratones de los años 70, un presidente intenta someter a la fuerza no sólo la voluntad, sino además la paciencia de todos sus congéneres... Un programa de TV de 4 días! ¿Será que el Ministerio de la Verdad se instaló y yo no me dí cuenta???
Todo es muy loco, el mundo desplomándose en una crisis que más allá de financiera, a mi se me hace que es anímica, y este señor hablando... Hablar hasta más no poder, esa es la consigna... ¿Será que de esta manera es posible borralo todo, y hacerlo de nuevo? ¿Será que alguien a través de este blog me puede responder?
No importa, el día promete y frente a la amenaza de volver al pasado, re-editando los telemaratones de los años 70, un presidente intenta someter a la fuerza no sólo la voluntad, sino además la paciencia de todos sus congéneres... Un programa de TV de 4 días! ¿Será que el Ministerio de la Verdad se instaló y yo no me dí cuenta???
Todo es muy loco, el mundo desplomándose en una crisis que más allá de financiera, a mi se me hace que es anímica, y este señor hablando... Hablar hasta más no poder, esa es la consigna... ¿Será que de esta manera es posible borralo todo, y hacerlo de nuevo? ¿Será que alguien a través de este blog me puede responder?
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